En el viaje de vuelta a casa, piensas en el jardinero. Está allí todos los días, pero nadie le hace caso. Él tampoco se deja ver en ningún otro espacio del centro. Es raro, o peculiar, más bien. Tiene un brillo especial en los ojos. Sólo te hace caso a ti. ¿Le gustarás? ¿Quién es? ¿Por qué tienen contratado a un jardinero para hacer un trabajo que perfectamente podría hacer una máquina?

Te puede la curiosidad y, al día siguiente, te acercas a él.

   —¿Me lo enseñas de cerca? le dices. Te lleva sonriendo donde está la buganvilla.

   —Puede crecer mucho más y ser mucho más bella, pero necesita ayuda para ello. Sola no puede te dice, muy serio, mirándote fijamente . ¿Entiendes?

Y entonces lo entiendes. Un miembro de la resistencia digital trabajando en un centro lleno de gente destruida por la tecnología. ¡Claro!

   —Sí, lo entiendo. Pero me gustaría entender más le dices.

Te sonríe guiñando el ojo. Te da una dirección en un papel.

Aquí empieza tu nueva vida. Tienes un mundo nuevo delante, y con la fuerza de tu curiosidad y tu acción, vas a hacer descubrimientos que revolucionarán las relaciones humanas y redefinirán completamente el amor.

Quieres que todo el mundo haga CRAC.