Archivas la notificación y con ese pequeño gesto, casi imperceptible, aceptas el hecho de que tu casa cuide de ti por la noche. Acurrucado/a entre las sábanas, vas dejando caer tu peso sobre el colchón poco a poco, rindiéndote a la noche dando la bienvenida a los sueños. Lo que tenga que se será, quedan algunas horas para la madrugada.

No sé si ya eres un alma dormida o me sigues leyendo, en cualquiera de los casos te da igual porque sabes bien que tu casa se ocupará de devolverte a tu fase REM. Me gusta que confíes en la tecnología para aumentar tus capacidades pero espero que no dejes de entrenarte como humano no vaya a ser que la hora de los lobos te pille en el monte sin guardiana que te custodie.